Diseño de etiquetas de vino y cerveza

Tenemos diseño en todas partes y lugares. Todo es diseño y todo o casi todo tiene diseño. Se puede diseñar una campaña política, una experiencia, un plato de comida, una herramienta, una coreografía, una silla, una novela, un viaje, un cumpleaños, un sitio web, un plan de marketing

¿A todo le podemos llamar Diseño? ¿Utilizamos correctamente la palabra Diseño? Veamos lo que dice la RAE:

(Del it. disegno).
1. m. Traza o delineación de un edificio o de una figura.
2. m. Proyecto, plan. Diseño urbanístico
3. m. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie. Diseño gráfico, de modas, industrial
4. m. Forma de cada uno de estos objetos. El diseño de esta silla es de inspiración modernista
5. m. Descripción o bosquejo verbal de algo.
6. m. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas.

Resulta un poco ambiguo, ¿no os parece?; por lo tanto, podemos decir que todo es diseño. O no. Aquí hay mucho que debatir, pero no en este post.

En este post, quiero hablar sobre una de las aplicaciones: el diseño de las etiquetas de las botellas de vino y cerveza.
Estos últimos años están siendo maravillosos para los amantes del buen diseño. Del diseño contemporáneo. Estamos dejando atrás las etiquetas con castillos, escudos, motivos florales, bodegas, etc… Ahora toca actualizarse y abrir el marketing a un público más amplio y joven. Hay que ser original para poder ser identificado.

De unos años atrás, los negocios vinícolas y sobre todo, cerveceros, se están rejuveneciendo. Está llegando sabia nueva y con ello, como no, el diseño. Estamos en la mitad del boom de las cervezas artesanales y la mayoría de ellas están en manos de gente joven. Yo mismo he estado en un par de “fábricas” y poco me faltó para diseñar la etiqueta a una de ellas. Me quedé con las ganas porque es un trabajo muy bonito.

Si te gusta el diseño, acércate un día a una vinoteca o tienda especializada en cervezas y contempla los diseños de las etiquetas. Es una gozada.

Yo, a la hora de comprar vino, me guío por la zona (ahora estoy en Castilla y León: Bierzo, Ribera del Duero…), el precio (7-10€) y el diseño de la etiqueta. Después de acabar la botella, me cuesta tirarla, de hecho, hay alguna que otra que la tengo guardada; por ejemplo las 2 primeras de la lista.

Ahora, quiero mostraros unos ejemplos de lo que se está haciendo últimamente en el mundo de las etiquetas.
Tú mismo te habrás dado cuenta que los diseños están cambiando, que los diseños se están “modernizando”. Y hay mucho y muy bueno.

A continuación algunas pocas:

Veréis que los diseños de las etiquetas de cervezas son más juveniles, gamberras y canallas; evidentemente el público objetivo es diferente.

Vinos

etiquetas-vinos-01

etiquetas-vinos-02

etiquetas-vinos-03

etiquetas-vinos-04

etiquetas-vinos-05

etiquetas-vinos-06

etiquetas-vinos-08

etiquetas-vinos-09

etiquetas-vinos-10

etiquetas-vinos-11

 

 

Cervezas

etiquetas-cervezas-01

etiquetas-cervezas-02

etiquetas-cervezas-03

etiquetas-cervezas-04

etiquetas-cervezas-05

etiquetas-cervezas-06

etiquetas-cervezas-07

etiquetas-cervezas-08

etiquetas-cervezas-09

etiquetas-cervezas-10

etiquetas-cervezas-11

etiquetas-cervezas-12

La verdad es que es un lujazo tener diseños tan maravillosos en nuestras mesas.

Y este cambio está sucediendo en la mayoría de productos. El diseño de etiquetas, envases, packaning… está cambiando. En realidad todo esto es una lógica evolución, es una adaptación a los tiempos. Internet, como siempre, tiene su parte de culpa en esta evolución. Está rompiendo muchas barreras culturales; está globalizando el diseño (también). Cada vez el choque cultural es menor. Y toda esta homogenización también se nota en los diseños de etiquetas. ¿Para bien? ¿Para mal?…

Y en otro post hablaremos de diseños desafortunados y equivocados. Que hay mucho también…

PECHAKUCHA, parte II

Pues nada, continuamos con la historia del PechaKucha.

Decía que fue una actividad difícil por mi dificultad (miedo, mejor dicho) a hablar delante de la gente. En el anterior post hablamos sobre el origen del miedo escénico, sus nefastas manifestaciones y hasta encontramos varias soluciones al problema!

Pero hablemos de la experiencia:

Fueron unas jornadas sobre Emprendizaje, Innovación y Creatividad dentro del programa Krea Bidasoa que organiza Bidasoa Activa. Una de la actividades fue el PechaKucha. Fueron 9 presentaciones y nosotros fuimos los últimos; con todo lo que eso conlleva…

Una presentación de PechaKucha consiste en mostrar 20 diapositivas; cada una de ellas en 20 segundos.

Esther tuvo la gran idea de apuntar a los dos diseñadores de adimedia a hacer un poco de marketing de la empresa. Después del disgusto inicial, conseguimos abstraernos del miedo y empezar a pensar en cómo podríamos vender adimedia. No queríamos hacerlo con las típicas frases como: estamos en el sector desde los comienzos de internet (el mismo año que google, ojo!); tenemos una magnífica cartera de clientes; hacemos muy bien nuestro trabajo, etc.
No, queríamos algo diferente y después del brainstorming, nos quedamos con la de idea de sitios webs que nos gustaría diseñarlos alguna vez, pero por una causa u otra, parecen imposibles. De ahí el nombre: Nuestros 20 imposibles. Una nueva oportunidad para continuar trabajando la creatividad.

20 diapositivas: 1 portada + 18 webs + 1 cierre. Las presentamos a txandas.

Antes del día D, hicimos una demo en nuestras oficinas delante de unxs cuantxs compañerxs. Creo que sirvió de ayuda.

Día D: simplemente puedo contar que la espera fue un poco tensa, pero pudimos ver las diferentes presentaciones y también disfrutarlas. Llegó nuestro turno y con todos nuestros nervios (los de mi compañero también, aunque no parezca) “subimos” al escenario y…

Pues esto fue todo y creo que tampoco salió tan mal, pero uff, es jodido hablar ante el público.

Y lo mejor vino después, pintxos y cervezas!

 PD / Decir que cuando diseñé las webs estaba sensible e indignado con la especie “inteligente” que habita el planeta.

PechaKucha, oh no!

No no no y nooo!

Este horror viene de mi pánico a hablar en público.

Somos muchos los que tenemos miedo a hablar delante de la gente. Y más si el grupo es numeroso. Pero afortunadamente, este terror no se manifiesta en mí, porque en mi caso, que soy diseñador, no tengo porque hablar más allá de mis compañeras/os y clientes. Por lo tanto tranquilidad.

Pero no, mi querida jefa tuvo que romper mi tranquilidad y armonía. Tuvo la valentía de apuntarnos (a los dos diseñadores de la empresa) a unas jornadas de PechaKucha que organiza Bidasoa Activa dentro del programa de Krea Bidasoa (Emprendizaje, Innovación y Creatividad). Nada más comentarnos la idea, note ese desagradable sudor frío. Pensé para mi “los cojones, antes me piro de la empresa”; de hecho se lo dije, por si colaba la “amenaza”. No funcionó.

Pero antes de explicaros qué es un PechaKucha, en qué consistió nuestra presentación y lo más importante, el cómo fue, quiero continuar hablando un ratito sobre el miedo escénico.

Un tal Renny Yagosesky fue el que teorizó sobre el miedo o pánico escénico. Definición del amigo Renny (Wikipedia): define al Miedo Escénico como la Respuesta psicofísica del organismo, generalmente intensa, que surge como consecuencia de pensamientos anticipatorios catastróficos sobre la situación real o imaginaria de hablar en público. Esta respuesta incluye manifestaciones de estrés, timidez y ansiedad, como preocupación, tensión corporal, inhibición, ineficacia funcional y otras formas de alteración de la normalidad en lo fisiológico, lo cognitivo y lo conductual.

Mirar en el siguiente enlace la cantidad de manifestaciones que podemos tener a nivel fisiológico, cognitivo y conductual por este puñetero miedo. ¡Mi jefa quiso acabar conmigo!.

Sin embargo, todos sabemos que el miedo es psicológico y su solución sencilla (jaja): simplemente hay que convencer a la prodigiosa y malévola mente que lo que se va a exponer ante el público es un tema que dominamos. Y que tampoco pasa absolutamente nada si nos equivocamos o no nos salen las palabras; ¿qué tiene de malo tener un pequeño desliz?. Además, para salir de estos momentos de apuro, no está de más tener una chuleta en el bolsillo. Es tan fácil como respirar hondo, sacar los apuntes (la chuleta), repasar, y continuar con la exposición. La solución es sencilla (jaja).

Pero todo esto sería un mal sueño si en la escuela nos enseñaran, como sucede en muchos países, a hablar, dialogar y comunicar. Por ejemplo, en países como Inglaterra, Francia y Estados Unidos los niños salen a la pizarra todos los días y tienen exámenes orales. ¡Qué detalle tan importante!. Además el único objetivo de la enseñanza no es preparar a hablar en público, si no saber comunicar. Si esto es así, nuestra seguridad y autoestima será mayor y en consecuencia hablar en público no deberá ser un problema. Lástima que a nuestro sistema educativo no parece importarle mucho formarnos en este sentido.

Pero volvamos al PechaKucha y el cómo transcurrió la jornada…

Bueno, quizás mejor lo dejamos para el siguiente post…que por cierto, no será hasta diciembre…cosas del sorteo.

calendario post